La sede local del Partido Popular de Aspe ha amanecido este miércoles con pintadas, una vez más, en su puerta. Se trata del quinto ataque de este tipo que sufre la sede popular en tan solo cuatro años y que en esta ocasión ha consistido en pintar los ventanales de la sede con los símbolos femenino, anarquista y la hoz y el martillo comunista.

El presidente local del PP, Juan Antonio Pérez Sala, considera que “están muy equivocados quienes piensan que con este tipo de acciones se consigue reivindicar algo ya que lo único que ponen de manifiesto quienes así actúan es su talante antidemocrático al no permitir diferentes formas de pensar, dejando claro que por desgracia el sectarismo, el fascismo y la intolerancia siguen campando a sus anchas en algunos grupos de la izquierda radical”.

Pérez Sala ha añadido que “ni este incidente ni otros parecidos nos harán dimitir de defender aquello en lo que creemos  y que no es otra cosa que la libertad, libertad para elegir, para expresar nuestras ideas y defenderlas ante los ataques de los intolerantes”.

“Que estas cosas pasen en 2017, la víspera del 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas de 1977 es para reflexionar y para exigir que quien habla en público o desde la tribuna del Congreso lleve más cuidado a la hora de lanzar sus proclamas sectarias cargadas de odio hacia el que opina distinto”, indica el presidente local de la formación.